Las patronales CEOE y CEPYME
han propuesto a los sindicatos CCOO y UGT que se reforme la negociación
colectiva para que las empresas se “descuelguen” de forma general de los
contenidos y de los salarios pactados. Es decir, las empresas impondrán
el salario y las normas que quieran sin oposición alguna. Ya no harán
falta los sindicatos para nada.
Ya desde inicios de la democracia el gran error de los sindicatos fue
aceptar la aplicación generalizada a todos los trabajadores, sindicados o
no, de lo pactado en los convenios sectoriales.
Ello produjo de inmediato la no necesidad de estar afiliado a ningún
sindicato, puesto que sin pagar cuota y sin la incomodidad de hacer
huelga cualquier trabajador se beneficiaba de los incrementos salariales
y de los demás apartados aprobados en convenio colectivo.
Los sindicatos se convirtieron para los trabajadores en meras gestorías
laborales. Un servicio extra sindical como lo es la asesoría jurídica
es, desde entonces, lo único que relaciona cualquier trabajador con
sindicato. Aparte de los cursillos de formación profesional y de la
negociación colectiva, los sindicatos no tienen otro valor para la
llamada “clase” trabajadora.
Las políticas noliberales contemplan la destrucción total de todo
aquello que se oponga a su libertad total de hacer y deshacer. Los
sindicatos son un estorbo y el primer paso es neutralizarlos
mediáticamente, el segundo quitarles las subvenciones y por último
convertir en papel mojado todo aquello que se firme.
En España, UGT y CCOO tendrán que ponerse las pilas también si no
quieren desaparecer. Los trabajadores ya son “pasotas” de por sí y sólo
se quejan en la barra de los bares, no de las putadas que les hacen los
empresarios, sino de lo mal que los defienden los sindicatos cuando
acuden a ellos a última hora. Esos "currelas" que todo lo saben no
suelen decir que se enteraron de sus derechos y de que existían los
sindicatos hasta que firmaron la carta de despido.
Nota: Publicado en Blog de Carolus en Octubre de 2.010.

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